Grecia: su lucha, nuestro aliento

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David García

¿A quién crees que debe servir un Presidente de un país? ¿A los grandes intereses que gobiernan el mundo o al pueblo que lo nombró? Si tu respuesta es que debe servir al pueblo, es hora de darle a Alexis Tsipras una oportunidad. La esperanza no se presenta a nuestras puertas todos los días.

Tras la contundente victoria electoral de Syriza el pasado 25 de enero el acoso de los de siempre comenzó de inmediato, casi como siguiendo un guión preescrito. Los medios masivos de esta Europa cautiva repiten sin descanso que el gobierno griego juega con fuego, que no podrán imponerse a sus socios, que tendrá que retornar a ese redil en el que están las naciones europeas y plegarse a esos mercados de los que ya no hablan tanto pero que siguen mandando igual. Es esta misma Europa de los gobiernos y los burócratas la que afirma sin rubor y con el desparpajo que sólo otorga el cinismo más descarado o la indoctrinación más absoluta, haber estado ayudando a Grecia y le pide sin remordimientos que cumpla sus compromisos, olvidada ya hace mucho tiempo la máxima de que un dirigente sólo se debe a su pueblo.

El excelente reportaje que emitió en febrero el canal franco-alemán ARTE1 sobre la Troika y sus maquinaciones (todavía quedan periodistas dignos de ese nombre) desmonta de una vez por todas ese mito basado en falacias de que hubo un rescate europeo a este país. Nunca se salvó, y por supuesto nunca se pretendió salvar, al pueblo griego. Fue el castillo de naipes del sistema financiero mundial en la figura de la banca francesa y la alemana el que fue rescatado. La banca francesa (con préstamos de más de 20.000 millones €) y la alemana (con unos 17.000 millones €) fueron entre otros los principales acreedores a los que se les restituyó sus préstamos y con ello se salvó al sistema financiero mundial del colapso inminente, pues éste no hubiese resistido la bancarrota de bancos sistémicos europeos en cadena. Los bancos fueron salvados, como siempre con dinero público. Pero la factura sin embargo fue presentada a la ciudadanía griega.

Así, primero PASOK y luego Nueva Democracia (la versión helena del PPSOE) se plegaron sin pudor a las órdenes de aquellos a los que sirven, trasladando a sus compatriotas sufrimientos, miserias, dolor y muerte. Todavía nuestros sistemas jurídicos imperfectos no contemplan ni castigan en toda su amplitud el comportamiento criminal de los delincuentes encorbatados. Pero al igual que el siglo XX vio incorporarse los Derechos Humanos al cuerpo legal, el XXI sabrá juzgar a aquellos que por avaricia y codicia, y a aquellos que por colusión y cobardía supieron infringir tanto dolor a todo un pueblo. ¿O cómo llamarías tú a aquellos que llevaron al suicidio por desesperación y a la muerte prematura por falta de atención médica a cientos si no miles de personas en Grecia y en toda Europa?

La Grecia de Syriza, en la figura de su primer ministro y en la de su ministro de hacienda están demostrando en su quehacer que la política puede ser noble y que el egoísmo todavía no ha ganado la batalla.

El gobierno griego ha activado el arma más potente con la que cuentan los pueblos: el conocimento de la verdad. En estos días, el Parlamento ha puesto en marcha una auditoría integral de la deuda que permitirá saber cómo se originó, para qué se utilizó, quién se benefició y en qué condiciones se tomó la deuda. Esta auditoría, en la que participa un miembro de la PACD (Plataforma por la Auditoría Ciudadana de la Deuda) deberá mostrar la verdadera naturaleza del instrumento preferido de los pudientes para preservar su riqueza y subyugar a los pueblos. Ya el segundo presidente de los Estados Unidos (John Adams) lo dijo con claridad: A los pueblos se les subyuga por la espada o por la deuda.

Esta auditoría mostrará qué deudas son legítimas y por lo tanto deben honrarse y cuáles son ilegítimas (pues no sirvieron al beneficio del pueblo) y no deben ser pagadas. El pueblo no tiene que pagar lo que no se utilizó en su beneficio, aunque se tomara en su nombre. Así que al igual que una comunidad de vecinos no tiene que pagar las reformas en la vivienda de su presidente corrupto, la comunidad de ciudadanos que habitan en un país no tiene que pagar por ejemplo el salvataje de una banca corrupta que jamás compartió sus beneficios cuando los generó. Pero sobre todo les devolverá su dignidad arrebatada por una prensa sumisa y que no ha parado de vilipendiar a todo un pueblo llegando incluso a flirtear con el racismo más burdo.

Grecia todavía tiene por delante momentos muy difíciles. Los azares de la Historia les han hecho ser los pioneros en esta lucha por liberar a nuestros países y a nuestro continente del azote de la codicia y la corrupción disfrazada de modelo económico imperante. Ellos son los que están abriendo el camino, con su nuevo gobierno, con su auditoría, con su posición firme ante los que quieren humillarlos. Nuestro castigado país sabe bien lo que es enfrentar a estas fuerzas… y perder. Cuarenta años de sumisión a cara descubierta más otros cuarenta de sumisión soterrada fueron el resultado.

De su desempeño y de sus resultados depende en gran medida el devenir de otros muchos pueblos, incluido el nuestro, de esta Europa devenida roñosa y mojigata. Grecia hoy pelea por todos nosotros. Le debemos por tanto nuestro respeto, aprecio y apoyo.

1En francés https://www.youtube.com/watch?v=nYGOWUrHcI0

En alemán https://www.youtube.com/watch?v=xYUqpijQI04

La PACD está trabajando en los subtítulos en castellano que estarán muy pronto disponibles

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La Cooperación Reguladora: abriendo la caja de Pandora

Internacional, Portada

juncker

No puede haber elección democrática contra los tratados europeos”, Jean-Claude Juncker, Presidente de la Comisión Europea

David García

Pese a los esfuerzos de ocultación que llevan adelante nuestros medios y nuestros representantes, las amenazas y los riesgos inherentes al TTIP van poco a poco llegando al conocimiento de la ciudadanía. Pollos clorados, hormonas y organismos genéticamente modificados en nuestra alimentación, rebaja de estándares sociales y medioambientales, pérdida de privacidad, creación de tribunales privados para las corporaciones …la lista agravios que negocia la Comisión Europea parece no tener fin. Sin embargo, entre tanto ruido y alboroto, parece que nuestra atención quedó desviada del instrumento más peligroso que contiene el TTIP, su arma definitiva: el Consejo de Cooperación Reguladora.

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Creada en Sevilla la Red de Auditorías Municipales de Andalucía

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El blog salmoncontracorriente.es se hacía eco de la Creación de la Red de Auditorías Ciudadanas de Andalucía (RAMA) en la que participa activamente el nodo de la PACD de Sevilla. Por su interés pasamos a reproducirlo en su integridad

 

Fuente: http://www.elsalmoncontracorriente.es/?Creada-en-Sevilla-la-Red-de

La creación de esta Red de Auditorías Ciudadanas de Andalucía es un paso irreversible para aunar fuerzas y estrategias comunes entre los municipios asfixiados por deudas impagables e ilegítimas.

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Red de Auditorías Municipales de Andalucía (cc)
Asistentes a las jornadas #AndalucíaAudita

Activistas de 14 municipios de diferentes provincias andaluzas han constituido hoy la Red de Auditorías Municipales de Andalucía (RAMA) con la intención de compartir experiencias y unir fuerzas en la tarea de llevar más transparencia, participación y democracia a las políticas presupuestarias municipales.

La constitución de esta Red ha tenido lugar al término de unas jornadas en las que han participado, entre otros, activistas como Enric Pons, miembro del equipo promotor de los Observatorios Ciudadanos Municipales y referente en el estado español de auditorías de cuentas públicas; miembros de los Observatorios Ciudadanos Municipales de Málaga y Alcalá de Guadaira; o representantes de AMA Morón, formación política que impulsó la primera moción de ilegitimidad de la deuda de toda Andalucía.

En los últimos meses estamos viviendo un crecimiento exponencial de municipios andaluces que comienzan a desarrollar estrategias para abordar el problema del endeudamiento local, exigir mayor transparencia de las cuentas de sus Ayuntamientos y de la gestión de sus recursos públicos, como son las mociones en los Ayuntamientos de Morón y Guillena, que declaran parte de su deuda Ilegítima, o la creación de los Observatorios Ciudadanas Municipales en Málaga o Alcalá de Guadaira, entre otros.

Desde la PACD consideran que “la creación de esta Red de Auditorías Ciudadanas de Andalucía es un paso irreversible para aunar fuerzas y estrategias comunes entre los municipios asfixiados por deudas impagables e ilegítimas. Un paso irreversible para exigir el no pago de la deuda que no nos corresponde”.

El Salmón Contracorriente

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Caminando hacia la Red Andaluza de Auditoría Municipal

Entendiendo la deuda, Municipal, Nuestro trabajo

Cartel_Jornadas_Auditor_a_Municipal_PACD_Sevilla_c

 

  La PACD ( Plataforma Auditoría Ciudadana de la Deuda) os invita a participar y difundir entre vuestr@s soci@s, locales y andaluces, o amig@s, las I Jornadas Andaluzas Auditoría Municipal en Sevilla :
Estas jornadas tratarán sobre:
  •  Información sobre:  Deudocrácia, Deuda Pública en España y municipios y Auditoría ciudadana municipal.
  •  Formación sobre Observatorios Ciudadanos Municipales (OCM). Grupos de l@s vecin@s que quieran organizarse para  a controlar las cuentas de sus ayuntamientos y velar por la transparencia de sus presupuestos y la herramienta  informática OCX  utilizada por múltiples OCMs para hacer el seguimiento de los datos económicos, transparencia…
  • Intercambio de experiencias entre municipios andaluces ya activos en el tema (OCM, Mociones…)
  • Fundación de la Red de Auditorías Municipales de Andalucía.
Contaremos con la presencia de Enric Pons, un referente en lo que a auditoría de cuentas públicas se refiere y creador de los OCM.
 Para ver con más detalle el desarrollo de las Jornadas, ver cartel adjunto.
Aunque el aforo es limitado a unas 100 personas nos gustaría que se viera representado el mayor número posible de municipios andaluces, para que puedan replicar lo que aprendan en su OCM, asociación  agrupación vecinal.
Esperamos vuestra asistencia y difusión.
 El sábado 29 de Noviembre ( en sesión de mañana y tarde).
 Local de la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA) de  Sevilla en  C/ Blanco White nº 5
 

 

 

 

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Una opinión (más) sobre la resolución de Podemos sobre la Deuda

Auditorías, Deuda ilegítima, Entendiendo la deuda

A los partidos políticos surgidos de movimientos sociales suelen presentárseles tarde o temprano una dicotomía que va a determinar su futuro. Enfrentados a la “realidad” unos abogarán por introducir “raciocinio” y la “mesura” en el discurso, aceptando las realidades existentes e intentando evitar los miedos de posiciones “radicales” para crear grandes consensos. Otros en cambio, lucharán por mantener intactos los argumentos que le permitieron el ascenso y les dieron la razón de ser.

Es interesante ver como este proceso se repite en el tiempo y más allá de las fronteras. En mi caso tengo muy presente como se produjo la transformación de los Verdes alemanes de un partido contestatario, pacifista, antinuclear y ecologista en una suerte de ecololiberales guerreristas. En el caso de die Linke, ya hay diversas tendencias entre los “realistas” y los más “dogmáticos”. El resultado es es muchos casos la cooptación por el sistema de un partido que se ha adaptado a “las realidades”. A veces a uno le parece que este proceso se ha puesto en marcha en Podemos sin ni siquiera haber terminado en constituirse como partido. Continue reading

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La deuda o la vida

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Cuando hablamos de la deuda hay tres elementos fundamentales que debemos conocer bien: qué es la deuda, cómo se origina y cómo nos afecta. El comprender estos conceptos se antoja como una condición previa para poder enfrentarnos a la situación actual y, debido a la profundidad de su siñificado, concedernos un futuro en cuanto a sociedad. Veamos porqué.

 

 

Deuda pública se define como la cantidad de dinero que adeudan las AAPP a diversos acreedores. Esta deuda suele describirse como un tanto por ciento sobre el PIB. Esto es así porque son los datos relativos (en tantos por ciento) y no los absolutos los que informan de la capacidad de una economía para hacer frente a una deuda. Junto a la deuda pública, está la deuda privada, que se divide en la de los particulares y la de las empresas, que pueden ser financieras (principalmente bancos) o no financieras (empresas productivas).

 

Junto a esto está el déficit público que indica el agujero anual entre lo que se gasta y lo que se recauda. Si es superávit, habrá remanente de estas operaciones, es decir, un saldo positivo. Un último elemento lo compone el tipo de interés, que indica la cantidad de dinero extra a devolver junto con el capital que se tomó prestado. Es pues, el precio del dinero, lo que hay que pagar por obtener dinero.

Una vez aclarado estos términos, para poder comprender el origen de la deuda, debemos situarnos en el 2007 justo antes de la crisis. Ese año la deuda pública española rondaba el 37% del PIB, una cifra que nos hacía ser la envidia de la mayoría de los países de la UE (Alemania y Francia incluídos, que rondaban el 80%). Al mismo tiempo contábamos con un superávit de cerca del 2% del PIB con unos tipos de interés bastante bajos. En definitiva unas cuentas saneadas y „sostenibles“. Esto no quiere decir que los gobernantes hubieran estado trabajando bien. Lo había hecho bastante mal, permitiendo un crecimiento desorbitado del sector inmobiliario y permitiendo un endeudamiento masivo del sector privado. Pero lo que el Estado no era pues, es un derrochador. Se gastaba (mal eso sí) menos de lo que se tenía. Este hecho por sí solo, tira por tierra la explicación del „establishment“ sobre el origen de la crisis, que habla de derroche público como origen de ésta.

 

A partir del estallido de la crisis financiera internacional y el cierre del crédito, nos vamos a encontrar con un estado saneado, pero con una población muy endeudada y una banca con unos activos tan depreciados que técnicamente se encuentra en quiebra. La deuda de las empresas y la banca representaba 2/3 de la deuda total del país.

 

La respuesta del poder público ante esta situación se puede resumir en unas pocas palabras: salvar a la banca cueste lo que cueste. Aunque los mecanismos para llevar esta misión a cabo han sido muchos, éstos pueden ser simplificados en dos: ayudas (directas e indirectas) por un monto total de 246.000 millones de Euros y un segundo mecanismo más refinado que más bien se asemeja a la imagen que tenemos de un trilero. Los bancos privados van a disponer gracias al Banco Central Europeo (BCE) de una liquidez casi ilimitada. Esto quiere decir, que pueden tomar prestado dinero (público, claro está) del BCE a unos intereses bajísimos (no más del 1% y actualmente incluso al 0,25%) colocando para ello como garantía unos títulos que en el mercado no valían nada. Esta enorme inyección de dinero público les va a permitir sobrevivir en unos momentos en los que su cartera de activos está enormemente depreciada. Ese dinero público del BCE sin embargo es una ayuda que el Estado no puede recibir. Es por ello que los créditos que el Estado toma (entre otras cosas para salvar a la banca) los ha de tomar de una banca que obtiene su dinero líquido del BCE, que obtiene su dinero, a su vez, de los estados. La diferencia entre la manera de obtener dinero de la banca y el Estado está claro en el precio. Los Estados han de pagar tasas de interés de hasta el 5-6% para recibir un dinero que es suyo (el dinero del BCE procede de los Estados miembros). Así la banca se garantiza la supervivencia gracias al maná público y a la vez jugosos beneficios, mientras el Estado es sistemáticamente endeudado a tasas de interés prohibitivas.

 

En su conjunto, nuestros gobernantes (aquí y en Europa) han organizado un sistema que va convirtiendo la deuda privada (pero sólo esa de la banca no la de los individuos) en deuda pública. E incluso la gran industria se ve beneficiada mientras las personas son abandonadas. Y la deuda pública que crece como la espuma y va destinada a salvar a los causantes de la crisis sirve al mismo tiempo para justificar la regresión más grande de las políticas de bienestar social, no sólo ya contra los más pobres, sino contra el contra el conjunto de la población. Es así como el apoyo a la industria automovilística convive con reducciones en la educación de nuestros hijos. Como el salvamento de autopistas privadas se ven reflejadas en recortes de prestaciones sanitarias. Como impuestos indecentes al gran capital que solo pagan los ricos (las SICAV tributan al 1%) tienen su contraparte con subidas de los impuestos más injustos (como el IVA, que pagamos todos), como cambios tarifarios y legales en el sector de la electricidad para compensar la disminución de consumo se alinean junto a recortes a funcionarios y despido masivo de empleados públicos, como la no persecución del fraude fiscal masivo de nuestras grandes empresas y empresarios comparte primeras planas junto a una reforma laboral dantesca que elimina de un plumazo derechos ganados por generaciones. La lista no tiene límites y se ve alargada con cada día que tenemos que tenemos que vivir con este gobierno títere del gran capital.

 

En definitiva asistimos a una farsa que nos muestra como un problema que se originó en el sector financiero se ha ido transformando en un problema de todos, al transformarse las deudas privadas de ese sector en deuda pública y como la situación creada sirve a su vez para justificar la desposesión de los no culpables. El resultado: una población cada día más anémica, un estado con una deuda que ha crecido hasta el 100% del PIB (desde el 37% al inicio de la crisis), un pago de intereses que ya es la partida más grande de los presupuestos y al mismo tiempo una banca que vuelve a obtener pingües beneficios premiando a sus mandamases con bonos y salarios astronómicos. Ante esto, tenemos que nuestros sacrificios, nuestros recortes, nuestras tragedias en tantos hogares, nuestros suicidios por desahucios sólo sirven para mantener el privilegio de los de arriba, para salvar una casta que, más claramente que nunca, vive de nuestro sacrificio. Esta crisis no la solucionamos entre todos. La solucionaremos cuando hagamos pagar a los responsables.

 

Tenemos por tanto que comprender, más allá de la palabrería de un gobierno sumiso y de unos medios acólitos, adonde nos lleva esta situación. Recortar para que otros mantengan y amplíen privilegios nos lleva a una sociedad que abandona a enfermos para engordar cuentas de beneficios, que olvida a ancianos para salvar a codiciosos.

 

Como hemos visto la deuda tomada para salvar a los responsables de la crisis es el origen de los recortes. Pero es aún más. La deuda tal y como está planteada es un mecanismo de redistribución, una especie de sifón que lleva la riqueza creada entre todos hacia la cúspide, que es donde se acumula. España pasa por ser uno de los países más desiguales de Europa, con una desigualdad además creciente. Y éso es tremendamente injusto, primero porque es ésta élite la responsable principal de la crisis y segundo porque ya de por sí apenas contribuye al esfuerzo común de sostener las finanzas públicas, ya que apenas paga impuestos. Su aportación al estado se hace principalmente mediante la compra de deuda pública, de la que las grandes fortunas son las principales tenedoras. Sólo que esta aportación debe ser devuelta con sus correspondientes intereses.

 

Una segunda función de la deuda es la de servir como mecanismo justificativo de las políticas de regresión que padecemos y que atentan directamente contra derechos humanos fundamentales como el de la educación y el de la salud. Resulta evidente que las políticas regresivas no son populares. Para implantarlas hace falta pues un argumento explicativo y la existencia de la deuda cumple a la perfección esta función. Es por tanto el ariete utilizado para el objetivo perseguido, que no es otro que el de conseguir una sociedad más desigual y menos equitativa.

 

Ante esta situación no tenemos demasiado donde elegir. Si aceptamos pagar esta deuda que no es nuestra, pues se tomó no para nuestro bien sino para el de especuladores y bancos quebrados tendremos ante nosotros muchos años por vivir como los pasados con contínuas pérdidas de derechos y viendo como toda una generación abandona el país mientras soportamos como una casta inútil se perpetúa en el poder. O bien actúamos y nos decidimos a no dejar nuestra diñidad por el camino. Países como Islandia, Ecuador e incluso Argentina muestran que el camino para ello pasa por auditar y en caso necesario repudiar una deuda que no es nuestra. Para esto sin embargo necesitaremos el empuje de todos. Para deshacernos de políticos que nos traicionan, para recordarles a aquellos en los medios que cubren esta farsa, que no sólo cuando a uno se le despide se dice la verdad, sino que la ética profesional y humana lo exige antes, y aquellos que nos apalean y amedrentan cuando protestamos, que ya desde los juicios de Nürnberg sabemos que también aquellos que acatan ciegamente órdenes se pueden hacer culpables. En definitiva tenemos que comprender que el robo es tan grande y el daño tan inmenso, que ya no queda sitio para la sociedad y sus saqueadores. Parafraseando a uno de los personajes más siniestros de nuestro corto siglo XXI, tenemos que saber que se está con la sociedad o con quienes la sojuzgan. O con nosotros, el pueblo, o con ellos sus opresores. Empieza a no haber espacio para las medias tintas.

David Garcia.Politólogo PACD

 

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OPINIÓN: El pueblo puede ¡claro que puede! ¿Pero sabe cómo?

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Iniciamos con este artículo una nueva reseña sobre OPINIÓN. Los puntos de vista expresados responden solo a la visión personal del autor y no representan obligatoriamente al nodo Sevilla de la PACD.

Anonimizadas, escondidas entre la marea de informaciones que todos los días nos inundan, se nos cuelan casi sin notarse las noticias que resumen con fría precisión el lugar en el que nos ha tocado vivir. Basándose en datos de Naciones Unidas y de organizaciones como Oxfam, el profesor de la London School of Economics Jason Hickel nos muestra como el 1% más rico del planeta aumentó sus ingresos en los últimos 20 años en un 60%. Así las 200 personas más ricas del planeta cuentan con unos recursos conjuntos de 2,7 billones de dólares con lo que superan en medio billón a la mitad más pobre del planeta, compuesta por unos 3500 millones de seres humanos.

Ante semejante infamia, las explicaciones que nos ofrece el sistema son variadas. No es para menos, pues ninguna sociedad puede vivir con tamaña inmoralidad sin una autojustificación. Hace falta un relato, una “película” para que este sistema cruel se pueda mantener. En definitiva algo que le dé legitimidad. Este papel legitimador lo han jugado en la historia diversos elementos: el “orden divino”, la religión, la casta, el estamento han sido algunos de ellos. Las enormes luchas de emancipación llevadas en la historia por nuestros antecesores fueron eliminando una tras otro no sólo el sistema basado en ellos, sino incluso la validez del argumento, es decir, su “legitimidad”. Así, todos los intentos de reimponer los viejos preceptos estaban de antemano condenados al fracaso, pues la sociedad en su conjunto había entendido que ya no eran válidos. ¿O es que acaso alguien todavía cree que a los reyes los coloca la voluntad divina?

En este eterna lucha entre las clases dominantes y las dominadas el nuevo argumento justificativo lo compone la economía con sus “leyes inalterables” recogidas en la doctrina dominante: el neoliberalismo. Los argumentos “científicos”, creados por acólitos de las élites han buscado y conseguido mantener en pie un edificio de falacias y presupuestos falsos que sólo buscaban mantener un orden criminal. No importa que los hechos los contradigan. Estos “economistas” defensores de la nueva fe juegan el papel que en el pasado jugaron los sacerdotes, exigiendo sumisión y docilidad ante esta atrocidad que afirman es por nuestro bien. Los economistas críticos o heterodoxos podrían contar historias del coste personal y profesional que supone abandonar la doctrina oficial. Y cuando el tufo del atropello no consigue ya acallar a muchos, nos anestesian diciendo que puede ser injusto, pero de todas formas inevitable pues hemos vivido por encima de nuestras posibilidades. No podemos por lo tanto hacer nada. Mentiras tras mentiras para defender lo indefendible.

Su “éxito”, paradójicamente, puede estar en el origen de su futuro fracaso. Su éxito coloca ante nuestros ojos el verdadero objetivo de su doctrina, que no es más que la perpetuación de los privilegios de un egoísta 1%. Esta salvajada que vivimos no será, por más que ellos quieran, el “final de la historia” pregonado por Fukuyama. Porque en realidad sí que podemos cambiarlo, ¡claro que podemos! En nuestras manos está un instrumento infalible, una especie de superpoder, contra el que ningún sistema puede resistir mucho tiempo. Es el poder de la “legitimidad”. Y es que cuando un pueblo ha tomado conciencia de que es engañado y deja de creer las sandeces que amparan el orden establecido, cuando ya no concede credibilidad a las palabras vacías con las que arruinan nuestras vidas y mantienen sus privilegios, es como si la lluvia dejara definitivamente de llegar al bosque. Poco a poco, irremediablemente, este se secará. Nada ni nadie lo puede salvar.

Así que poco a poco va llegando el tiempo de que recapacitemos si nos tenemos que seguir creyendo las mentiras que sustentan su sistema. Si dejamos de creérnoslas de verdad, no unos pocos sino la mayoría, aunque todavía no seamos conscientes de ello, estaremos colocando la primera piedra del cambio. Solamente no hay alternativa si dejamos de creer que la hay. Hoy día sin embargo, la única certeza que tenemos es que lo que existe nos lleva directamente al precipicio. Económica, humana y ambientalmente hablando. Así que pensémoslo de nuevo. Todavía nos podrán imponer su sistema criminal, pero ¿no habrá llegado el tiempo de retirarles la legitimidad? Sin ella están acabados porque lo único que les quedará es la represión. Y ella sola no ha mantenido por largo tiempo a ningún régimen. Así el primerpaso, el difícil, hacia un mundo mejor estará dado. Los otros seguirán, porque ya nos habremos colocado en movimiento.

David, politólogo PACD

 

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