Sonreír en Grecia

PACD en los medios, Portada, Prensa, Viviendo en Deudocracia

Jezabel Goudinoff
Miembro de la PACD, del 15-M de Barcelona y del grupo de periodismo ciudadano Peoplewitness

Entrada originalmente publicada en el blog “Viviendo en Deudocracia”, el blog de la PACD en Público.

Este pasado lunes 17 de noviembre, las principales ciudades griegas vivieron una jornada con las mayores manifestaciones que se recuerdan en los últimos años. Todo ello fue precedido por las movilizaciones estudiantiles durante los días anteriores en las que se produjeron intensos enfrentamientos con la policía.

El 17 de Noviembre de 1973, los tanques del régimen militar de los coroneles derribaron las puertas de la universidad politécnica de Atenas, donde un grupo de estudiantes a grito de “pan, educación y libertad” se habían encerrado en una huelga desde el anterior día 14. El régimen de la junta caería pocos meses después, y en esa misma fecha del siguiente año se convocarían las primeras elecciones democráticas. Hoy, 41 años después del aplastamiento de dicha insurrección, no cabe duda que esas tres demandas siguen más vigentes que nunca y que la austeridad, marca de la casa, impuesta por la Troika está añadiendo a diario más áreas que sumar a esa reivindicación. Tras un periodo de protestas totalmente desoídas por el gobierno y por Europa, todo parecía calmado en Grecia, pero es la calma que se vive en el ojo del huracán.

Si usted fuera un ciudadano griego, tendría el 27% de probabilidades de estar en las listas de la oficina de desempleo aunque se calcula que tendría una probabilidad de un 35% real de estar desempleado. Aunque estuviera empleado, podría cobrar su sueldo desde hace una media de 3 meses. Si fuera profesor, podría acogerse al nuevo plan, que supone la contratación de 1100 profesores en base de “trabajo voluntario”. Igual la esclavitud no es tan mala como la pintan. Sus hijos tendrían una posibilidad del 27% de estar malnutridos y desmayarse en una desvalijada escuela pública, prácticamente desprovista de recursos. Sus derechos laborales ya serían un sueño de otra vida y dependiendo del sector en el que trabajara, estaría bajo el régimen de movilización forzosa, es decir, sin derecho a huelga. Además tendría más de un 35% de posibilidad de estar excluido de cobertura sanitaria, aunque fuera usted menor ya que sólo los menores de padres asegurados gozan de ese “privilegio”. Incluso con ese derecho bajo el brazo, no podría ser atendido en un CAP para su gripe, puesto que fueron todos cerrados, de un día para otro, el pasado febrero. Tendría que esperar en colas quilométricas de un sobrecargado hospital o tirar de sus pequeños ahorros e ir a una clínica privada, suponiendo que los tuviera o no los necesitara para pagar su comida o las facturas de la energía para calentar su casa. Tras visitar la clínica, tal vez andaría buscando madera para quemar y calentar su hogar, lo que produciría, pongamos en Atenas, unos niveles de contaminación más que alarmantes. También podría causar su muerte en un incendio “accidental”: Su gobierno le culparía entonces por intentar calentarse y Europa le diría que ha vivido por encima de sus posibilidades y de lo que su vagancia permitía. Aunque eso sí que le suene, tal vez.

Nadie hablaría de los mas de 100 muertos por gripe A en el pasado invierno.

En cuanto a las cifras macroeconómicas, la austeridad, por la cual el mismo FMI se ha disculpado sin hacer amago de intención de aliviarla, habría causado una contracción del PIB de su país de un 26%, la bancarrota de miles de pequeñas empresas y comercios y el colapso de las grandes corporaciones, el despido masivo de funcionarios públicos y la destrucción del tejido social. Su deuda pública habría aumentado hasta el 170% sobre su PIB —lo que la hace técnicamente más que impagable— y le presionarían a base de nuevos impuestos sobre su vivienda (un incremento del 514% en respecto a 2009, si le parece poco), sus alimentos, su energía y con un IVA al 23%. Eso iría acompañado de una ola de privatizaciones de empresas públicas que harían inaccesibles servicios como el transporte o el agua, además de la degradación de los servicios públicos existentes como la educación o la sanidad. Pero eso sí, su gobierno habría prometido wi-fi gratis para todo el mundo.

Por si usted fuera uno de esos que les da por quejarse mucho y organizarse, debería prepararse para la represión, la que va desde el uso masivo de gases para disolver incluso pequeñas concentraciones sectoriales, con intensa violencia y presencia policial en las calles, hasta montajes policiales que le harían acabar en una prisión en régimen de aislamiento. Y si fuera usted una persona migrante, el calvario que debería describir aquí daría para otro artículo entero, aún sin terminar en un Centro de Internamiento para Extranjeros.

La opción electoral no le aportaría demasiada esperanza. Syriza aventaja a Nea Democratia (su PP, para entendernos), en 11 puntos. Pero lejos queda esa radicalidad que dio a conocer a la coalición de izquierdas más allá de las fronteras de su país. El discurso ha evolucionado de impagar la deuda a recapitalizar bancos para revitalizar (más bien resucitar) la maltrecha economía griega. Syriza ha aprendido de las pasadas elecciones de 2012, en las que la contracampaña a la que le sometieron el resto de fuerzas y la Europa neoliberal, movilizó el suficiente voto de miedo para hacerle perder los comicios. Su desradicalización la ha llevado, no solo a hablar de recapitalizar bancos, también a abrirse a sectores empresariales (incluso del grupo Bilderberg) y a la Iglesia, lo que le ha acarreado no pocas críticas. Sus posiciones se parecen más a las del PASOK de hace pocos años (su PSOE, para entendernos, en un declive total tras su pacto de gobierno con ND, con menos de un 5% en las encuestas) que las suyas propias de hace un par de años. Claro que serían mejores que los que gobiernan ahora, o al menos más sensibilizados con los problemas sociales, pero, ¿puede esa sensibilización vencer al chantaje del 170% de deuda pública sin plantearse el impago? ¿Se puede tener suficiente margen y soberanía para revertir la austeridad y las medidas estructurales impuestas por la Troika en los MDE y sucedáneos en forma de multi-leyes? Casi nadie lo cree, pero sí que puede aliviar el clima de represión política y derrota social y dar unas bocanadas de aire a los movimientos sociales.

El fracaso de las políticas económicas llevadas a cabo por los anteriores gobiernos y la destrucción del tejido social han fertilizado el terreno para una formación de extrema derecha, Amanecer Dorado, que cuenta con un respaldo electoral del 7.5% según las últimas encuestas y con la mayoría de sus parlamentarios en prisión por pertenencia a banda criminal- todo ello ocurrido tras el asesinato del cantante antifascista Pavlos Fyssas en septiembre el 2013- tras años de operar con total impunidad y con la colaboración, en muchas ocasiones, de la policía, entre los cuales cuentan con un 60% de votantes (y muchos militantes). Representan también el tosco nacionalismo que alimenta la Europa de la pérdida de soberanía de los estados en favor de los mecanismos europeos, principalmente económicos, de representantes no electos y de escasa transparencia, la Europa de los mercados. El principal objetivo de la formación, culpar a las personas migrantes de la situación, de parasitar el país. Y contra ese objetivo, aunque no el único, se encarnizan en las calles. Ya van más de 200 ataques reportados solo en Atenas desde noviembre de 2009. Se desconoce la magnitud de los que quedan sin reportar. Su estrategia, copiada por otros grupos de extrema derecha europeos, consiste en dar una falsa ayuda en forma de asistencialismo, solo a familias griegas.

Ante esa Europa de los Mercados se alza otra Grecia, que repiensa las relaciones económicas entre las personas, y que se aleja del modelo del ultra-consumismo y el derroche. Es la Grecia de las redes de economía solidaria y cooperativa, una economía de dimensión humana que ha visto un rápido crecimiento y que día a día va consolidándose: no han venido para cubrir parches, sino para quedarse. Si bien, se extiende a través de las asambleas ciudadanas que nacen de las plazas para cubrir necesidades locales de forma colectiva, esas estructuras autogestionadas van comprendiendo que han creado un camino que les lleva a repensar la forma en la que vivimos y que no hay vuelta atrás. Sus principios se basan en la democracia directa, en la toma de decisiones de forma horizontal y participativa, y la transformación de la pluralidad en inteligencia colectiva. Fomentan la creatividad, la comunicación, el apoyo mútuo y la sostenibilidad.

Tras un año de conocer directamente esas experiencias, hemos podido ver cómo trabajaban muchas iniciativas distintas: Bancos de tiempo para reducir la dependencia en el dinero; bazares de intercambio de artículos en desuso; mercados sin intermediarios y monedas sociales; Clínicas sociales autogestionadas que dan cobertura sanitaria básica a los excluidos, y consiguen atención para los casos que requieren intervenciones, haciendo ruido en medios; eco-comunidades que han decidido regresar al campo para vivir de una forma más sencilla pero más libre; cooperativas de diversas índoles y espacisos autogestionados; iniciativas contra la privatización del agua que llegan incluso a hablar de colectivización; iniciativas ciudadanas contra la construcción de una mina de oro a cielo abierto en Calcidia; Universidades y escuelas populares para la formación autogestionada… Y es imposible olvidar a los trabajadores de VioMe que ocuparon la fábrica tras su cierre y pasaron de reclamar su indemnización a reconducir la producción hacia la fabricación de jabones naturales. Hoy siguen luchando por su dignidad y su derecho al trabajo. Algunas de esas experiencias han sido recogidas en esta infografía.

Eventos como el Festival de Democracia Directa en Salónica, el Festival de Economía Solidaria y Cooperativa en Atenas o la CommonsFest de Creta ayudan a dar cohesión y visibilidad a esas alternativas y a, poco a poco, ir creando lazos entre ellas y otras más allá de las fronteras griegas. Grecia se ha convertido en un laboratorio de pruebas para el neoliberalismo, pero eso también ha despertado la creatividad para repensar el mundo y las relaciones que en él se producen. En medio de la sensación de derrota de la sociedad, la esperanza es un bien más que preciado y eso es lo que precisamente esas iniciativas aportan a sus participantes.

Y, ¿Sabe qué? Si usted viviera en Grecia y participara en una de esas iniciativas, sonreiría.

Nota:
Los datos y noticias para este artículo han sido extraídas de las webs del Festival for Solidarity, Cooperative and Economy, Keep Talking Greece, X-Pressed, Info Grecia , Autonomias o The City at Time of Crisis. Parte de esas experiencias que se narran han quedado recogidas en el blog On The Road de la 15MBcn Internacional.

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