Resumen de la sesión “Democracia y Deuda”, 27 abril en Lisboa.

Acciones, Internacional

¡La deuda pública es impagable! Esta fue la tónica común del debate de Democracia y Deuda que, este sábado, 27 de abril juntó en Largo do Carmo, Lisboa, a activistas portugueses y españoles contra la deuda y ciudadanos interesados en hacer preguntas, en dar respuestas y en saber más sobre el asunto. El encuentro permitió el intercambio de ideas, de experiencias y la división de opiniones diversas entre los que defienden la suspensión y la anulación de la parte ilegítima de la deuda pública, los que defienden su renegociación y los que defienden la anulación total de la deuda pública.

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¿Y por qué razón la deuda es impagable?

Vitor Lima, activista independiente, explica que es impagable a causa de los intereses especulativos que están asociados. Es que, complementa Martins Guerreiro que participa en la Iniciativa de Auditoría Ciudadana de la Deuda Pública (IAC), la deuda existe desde Mesopotamia, pero la exploración a través de la deuda es mucho más reciente y surge como invención de los intereses por el sistema capitalista. Según Vitor Lima, en 2012 cada ciudadano pagó sólo en intereses de deuda pública 754 euros lo cual, en conjunto, equivale a un 4.4% del PIB, y aún así la deuda pública sigue aumentando, habiendo llegado este año en Portugal al 123.7% del PIB. Vitor Lima culpó a la fragmentada Unión Europea (UE) y a las desigualdades norte-sur. Martins Guerreiro ejemplificó con los criterios del BCE que financia a los bancos al 1%, que a su vez, prestan ese dinero a intereses de mercado, que pueden llegar a más del 5% si el deudor es un Estado del Sur mientras que casi no supera el 0% si es un estado del Norte.

¿Será entonces que vivimos por encima de nuestras posibilidades, como nos dicen? ¿Será que estamos ante un complot? ¿Será que vivimos en un fraude? Preguntaron varios ciudadanos presentes.

Las respuestas surgieron de inmediato. Esta crisis es consecuencia de la fallida de la banca internacional y, por esa razón, los bancos y los gobiernos incentivaron el consumo y la deuda, explicó una activista. La deuda y las políticas de austeridad sirven para rescatar esas fallidas; los estados decidieron nacionalizar las pérdidas y privatizar las ganancias, remató.

Deuda ilegítima.

Además de impagable, la deuda pública es ilegítima por tres razones, concluyó Rui Viana Pereira, del Comité para la Anulación de la Deuda Pública Portuguesa (CADPP):

1) El deudor no tiene información suficiente sobre las condiciones y las contrapartidas relativas al préstamo concedido por la Troika (Comisión Europea, BCE y FMI). Por ejemplo, el contenido del memorando está en inglés o fue traducido tarde.

2) El deudor no disfrutó del beneficio de la deuda contraída. La parte concedida por el FMI no sirvió para pagar los salarios de la función pública, sino que fue entregada a los bancos.

3) El deudor no tiene condiciones para pagar la deuda y, para hacerlo, puede morir de hambre.

¿Las deudas ilegítimas deben, entonces, ser pagadas? Preguntaron.

Tenemos que liberarnos de esa culpa que no existe, de ese precepto moral que nos inculcaron y que no se aplica a las deudas ilegítimas que nos llevan a la miseria y a la ruina, replicaron.

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¿Para qué una auditoría?

Identificar la parte ilegítima de la deuda es uno de los objetivos de la auditoría ciudadana que, explicó Martins Guerreiro, busca en primera instancia estudiar la deuda pública y responder a las preguntas que los ciudadanos tienen sobre el asunto: saber si tenemos o no que pagar la deuda; si la deuda es o no legítima; si es o no pagable; cuáles son los mecanismos de la deuda pública; ¿son causas ligadas a la corrupción, a la evasión fiscal y a la fuga de capitales? ¿son causas externas relacionadas con el BCE y con el capital financiero?

La auditoría ciudadana puede responder a todas esas preguntas, adelanta Martins Guerreiro. Para Emma Avilés, de la Plataforma de Auditoría Ciudadana de la Deuda (PACD), la auditoría es, por esa razón, un punto de encuentro entre ciudadanos y un ejercicio de aprendizaje democrático. Los ciudadanos organizados desde la base, estudian colectivamente la deuda, aprenden a colaborar, construyendo una democracia más participativa, que genera formas de organización alternativas. La auditoría ciudadana es así una herramienta de educación, de aprendizaje y de mobilización social, que permite cambiar la relación de fuerzas existente y hacer nacer otra sociedad, acabando, como dice Vitor Lima, con la existente falsa democracia, que nos considera fuera de cualquier participación, y con un poder político subalterno de las jerarquías neo-liberales internas y externas, que se niegan a hacer cumplir nuestras necesidades colectivas, afirmó.

Frente contra la deuda.

Se escucharon apelaciones a la unión de todos los ciudadanos, movimientos y comités interesados en el tema de la deuda pública. Rui Viana destacó, para ese propósito, la urgencia de crear un frente de organizaciones complementarias en torno al tema de la deuda pública y recordó que son necesarios movimientos sociales para ejercer presión constante en el sentido del impago de la deuda pública. Martins Guerreiro destacó la contribución técnico-política que la IAC intenta dar y desafió a los ciudadanos a organizarse como mejor sepan y entiendan para ayudar a esclarecer la “urgencia de la situación”, como fue destacado por muchos ciudadanos y activistas presentes, que apelaron a la constitución de un frente común contra la deuda.

 

Streaming del encuentro.

 

Versión en Portugués.

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