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La Deuda y la Austeridad tienen quien las combate

Artículo publicado en Diagonal, Iolanda Fresnillo, Emma Avilés y Guiomar Morales., Plataforma Auditoría Ciudadana de la Deuda, 13/03/13

Los movimientos europeos por la Auditoría Ciudadana de la Deuda han convocado ya tres encuentros de puesta en común sobre las resistencias a los dictados de Austeridad promovidos por la troika.

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En abril de 2012, activistas de diferentes países europeos y del Norte de África nos juntamos en Bruselas para mejorar la coordinación e intercambio de información y definir estrategias comunes entre las campañas, plataformas y organizaciones en lucha contra la deuda y la austeridad. Nacía bajo el lema común “¡No Debemos! ¡No Pagamos!”, la Red Internacional Auditoría Ciudadana de la Deuda (ICAN – International Citizen Audit Network).

En febrero de 2013 ICAN ha celebrado en Tesalónica su tercer encuentro, afianzándose como un espacio de afinidad y coordinación de grupos y activistas que se oponen a la dictadura de la deuda y los recortes en el Estado español, Grecia, Italia, Portugal, pero también en Bélgica, el Reino Unido o Alemania. En la pérdida de derechos no sólo se unen las clases populares del Sur de Europa, sino también las de aquellos países llamados avanzados. El milagro “alemán” o la resistencia británica a la crisis, se basan, en buena medida, en la devaluación interna a costa de recortes de derechos y reducciones salariales, en los minijobs y privatizaciones, que dan lugar a una concentración cada vez mayor de la riqueza y un empobrecimiento cada vez más sangrante de los sectores más vulnerables de la población. Para ICAN está claro que la crisis no es de la periferia Europea, sino del modelo de la Europa del Capital y del capitalismo neoliberal.

Más allá de nuestras fronteras

En los encuentros que ICAN ha celebrado hasta ahora (Bruselas abril de 2012, Florencia noviembre de 2012 y Tesalónica febrero de 2013) hubo tiempo para analizar la situación de la sanidad pública helena, o ante la réplica de los compañeros británicos, expertos en los efectos de la privatización sanitaria. Constatamos que en los medios se habla mucho de los supuestos rescates y quitas, de lo que dice la Troika sobre Grecia o Portugal, de la violencia en las manifestaciones griegas o, con suerte, de las masivas protestas en Portugal como el 2 de marzo.

Uno de los objetivos del encuentro ha sido conocer y reportar sobre iniciativas que diferentes grupos sociales están creando para hacer frente a la crisis, especialmente en Grecia, dónde luchas sociales sin precedentes en Europa encuentran una represión igualmente sin precedentes. Así, en el encuentro, se presentaron iniciativas como la de los trabajadores de Vio.me, una fábrica recuperada en Tesalónica. El dueño cerró después de meses sin pagar a sus trabajadores. Estos, con una trayectoria importante de sindicalismo combativo, decidieron colectivizar la fábrica, crear una cooperativa y volver a trabajar. Nos recuerdan las recuperaciones de fábricas en Argentina, con quienes están en contacto. Pero también a iniciativas como la de MolMatric en Cataluña en los ’80 o la reciente ocupación de tierras en el Somonte cordobés.

Hablamos también con un representante de los afectados individuales por la quita de deuda griega. Miles de pequeños ahorradores, la mayoría jubilados, que invirtieron sus pocos ahorros en bonos del tesoro griego y a quienes se aplicó la misma quita que a los grandes inversores y bancos alemanes. En Grecia el fondo de la seguridad social invirtió casi todas sus reservas en deuda pública griega. Con la quita negociada con la Troika el año pasado se perdieron la mayoría de los fondos que aseguraban las pensiones de los griegos. En España el Fondo de reserva de las pensiones ha invertido ya el 90% de sus recursos en deuda pública española.

En el encuentro también participan activistas de la Iniciativa136, la campaña contra la privatización del agua en Tesalónica, que además han iniciado un proceso para recaudar 136 euros por ciudadano para poder participar en la licitación que prepara el Gobierno. Así, ante Veolia o Suez (que optan a gestionar el agua de la segunda ciudad griega), los ciudadanos se plantean una gestión comunitaria y participativa del agua. Se están llevando a cabo procesos similares en Madrid contra la privatización del Canal Isabel II o denunciando en Catalunya la privatización de Aigües Ter Llobregat.

Antifascismo

Durante el encuentro se realizó asimismo un evento público sobre el avance del racismo y el fascismo en Grecia. La crisis económica y los recortes sociales son el caldo de cultivo para el avance de grupos como Amanecer Dorado (ya con un 10% de intención de voto). Los activistas griegos pusieron sobre la mesa el papel de la deuda en el auge del Hitler y el Tercer Reich en Alemania y criticaron la pasividad de instituciones, incluida la izquierda mayoritaria en manos ahora de Syriza. La destrucción de los servicios sociales, la casi obligación de la juventud a emigrar, el recorte brutal de pensiones y subsidios, la persecución de la inmigración (hacinada en campos de reclusión), las nuevas cargas impuestas a la mujer… todo ello crea un clima psicológico de desesperación, decepción y rabia que comienza a reconocerse en el Estado español.

Ante el estado fallido y el colapso del sistema de bienestar, muchos griegos se han empezado a organizar en movimientos de base que suavizan los efectos de los recortes y les oponen resistencia. Durante los últimos tres años, ha habido una explosión de solidaridad con la creación de clínicas y farmacias sociales, redes de productores y consumidores, proyectos escolares y culturales o cooperativas. Se trata de iniciativas que surgen para cubrir necesidades básicas, pero que se organizan en base a prácticas de auto-gestión.

ICAN se pone a trabajar

Ante estas y otras iniciativas, la Red Internacional Auditoría Ciudadana de la Deuda acordó trabajar durante los próximos meses para recoger informaciones sobre la situación en cada uno de nuestros países, poner en común los porqués particulares del aumento de la deuda, pero también los impactos de los ajustes, reformas y recortes sobre la población y, sobre todo, las resistencias sociales ante ello.

Se tomó el compromiso de avanzar de forma conjunta para el reconocimiento entre la opinión pública europea de la ilegitimidad de la deuda y la defensa del derecho soberano a decir ‘no’ al pago de las deudas ilegítimas. A apoyarnos en las luchas, difundiendo la lucha antifascista en Grecia, el fraude tras el reciente canje de bonos en Irlanda, la campaña contra el rescate de Dexia en Bélgica, las convocatorias contra el BCE en Alemania, y un largo etcétera de resistencias que están floreciendo a lo largo y ancho de Europa.

Deuda ilegítima

Uno de los objetivos del encuentro de Tesalónica era avanzar en las discusiones alrededor del concepto de Deuda ilegítima. Se explicó que deuda ilegítima es un concepto político, no jurídico, que definimos a partir de la experiencia de procesos de movilización social y de auditorías de deuda. Si bien podemos definir una deuda ilegal como aquella que rompe con la legalidad establecida (tanto a nivel local o estatal, como internacional, y por tanto incluye aquellas deudas que suponen una violación de los derechos humanos o de los principios de legalidad internacional comúnmente aceptados), el concepto de deuda ilegítima es mucho más amplio y tiene que ver con el concepto de Justicia en mayúsculas.

En Tesalónica hubo un consenso unánime en acordar que nuestro marco de denuncia no se limita a aquellas deudas ilegales (aunque en ocasiones serán convenientes estrategias en este ámbito), sino que nuestro referente es la legitimidad, y por tanto denunciar todas aquellas deudas que, de forma general, no han beneficiado a la población.

Deuda de género

En Tesalónica se presentó también la Red de Mujeres contra la Deuda y la Austeridad que expuso que en Grecia, como en el resto de Europa, las mujeres sufren la crisis doblemente. Al desempleo y la reducción de servicios sociales, hay que añadir la carga que se les impone al asumir de forma mayoritaria los trabajos de cuidado que antes proveía el Estado. El proceso de recortes y privatización de la sanidad en Grecia, que ha dejado de ser gratuita, está teniendo impactos extraordinarios en las mujeres. Para dar a luz en un hospital público hay que pagar 800 euros, 1.600 si hay que hacer cesárea. Si no se dispone del dinero hay hospitales que se niegan a atender a mujeres de parto. Ante esta realidad, es imprescindible recordar la deuda de género que el capitalismo acumula con las mujeres, no sólo en Grecia, por el trabajo no remunerado de curas y reproducción que permite la supervivencia de la humanidad. Los recortes y reformas neoliberales no hacen más que aumentar esa deuda de género.

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